La Miel

Muchas de las especies de los matorrales mediterráneos dependen de los insectos para su polinización, tal es el caso de los romeros y las jaras. Su floración, generosa en néctar, atrae a las abejas, que elaboran productos como cera y la miel. El hombre, observador por naturaleza, supo aprovechar este recurso y pronto las colmenas fueron otro elemento más de los paisajes. La mayor parte de las casas de la Sierra tenían sus propias colmenas en las que las abejas fabricaban miel, que era consumida y en muchos casos vendida.

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